Te pienso aún cuando estás ausente en mis besos que te llaman,
Esperaría por siempre, aunque estuviese lo nuestro destrozado,
Admiraría tu rostro, enmudecida, contemplando eternamente tu hermosura,
Moriría en un instante, si no quisieras estrecharme entre tus brazos,
Olvidaría mi orgullo si pusiese en peligro todo aquello que sentimos.

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